La herradura de la buena suerte.... la herradura tiene en realidad la forma de una luna creciente, de cuya diosa deriva su influencia benéfica.
A continuación todo sobre... La herradura de la buena suerte:
Ya se llame Isis, Diana, Artemisa, Tanith, Ishtar, Astarté, Hécate, Cerridwen, o cualquiera de la miríada de nombre por los que era conocida, la diosa de la luna fue la antigua dama del encantamiento y la magia.
Las figuras del creciente lunar y el caballo aparecen en antiguas monedas británicas, sobre todo las acuñadas por los Iceni, la tribu de la reina celta Boadicea o Boudicca.
La herradura también lleva consigo la magia del herrero y su oficio. Se suponía que todos los buenos herreros eran magos naturales.
Los antepasados se deleitaron con los cuentos de Wayland el Herrero y sus poderes mágicos.
Durante la expansión del cristianismo se narraron leyendas del valeroso San Dunstano, que trabajó como herrero y mantuvo frecuentes batallas con el diablo.
El hierro forjado, especialmente en forma de herradura, fue una protección contra las diabluras de las hadas, los duendes y toda clase de seres misteriosos.
La herradura que mejor suerte depara es la que se encuentra uno mismo, por accidente, tirada en el camino.
Para que ejerza su influencia hay que clavarla sobre la puerta, pero asegurándose de colocarla con las puntas hacia arriba, pues de lo contrario la buena suerte se esfumará.
Sólo el mismo herrero tiene el privilegio de poder clavar la herradura con las puntas hacia abajo para derramar la suerte sobre la fragua.