El petróleo, uno de los argumentos por los cuales en la actualidad las potencias se enfrentan en luchas cruentas, era utilizado hace siglos como un ungüento. Algunos indios americanos lo consideraban muy útil para curar llagas o para hacer goma de mascar. Los asirios y los egipcios lo utilizaron para encender antorchas y calafatear sus naves y ése fue uno de los primeros usos que lo emparentan con su función actual. Irónicamente, los colonos norteamericanos lo veían como una verdadera calamidad, ya que perforaban el suelo con la intención de extraer agua y sal y si en ese lugar brotaba petróleo sobrevenía la desilusión y la tierra perdía su valor. Otro americano mas astuto en vez de desesperarse lo embotelló y comenzó a comercializarlo como medicina. Seguramente hoy a nadie se le ocurriría usarlo de crema de belleza o como remedio. Pero se explota indiscriminadamente, a punto tal que puede agotarse.
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