Segun afirman los entendidos, la música es vital para mantener el buen humor durante las comidas. Pero habrá que ajusfar las melodías a cada comida en particular. Trate de elegir los sonidos adecuados para cada ocasión: si se trata de una cena romántica a la luz de las velas, ponga música melódica y suave; si es una reunión familiar, la música flamenca y divertida creará un ambiente ameno y distendido. Por otra parte, las comidas bien suculentas y con muchas calorías se digieren mejor si se las acompaña con jazz. Por el contrario, los experimentos han demostrado que la música relajante, como le- temas clásicos, son de mucha ayuda para calmar el apetito.
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