El color rosado y parejo en el rostro es muestra de una salud perfecta. Mientras que los cambios en diversos sectores de la cara pueden ser signos de afecciones que nada tienen que ver con la piel. La frente más oscura que el resto puede denotar afecciones cardíacas o renales; y los problemas del bazo y el estómago se ven en la tonalidad de la nariz, que puede volverse azulada o más oscura. Si la mejilla izquierda se vuelve amarillenta, habitualmente se detectan problemas hepáticos. Los labios amarillentos, en cambio, hablan de insomnio, falta de energía para hacer esfuerzos físicos y emociones inestables. Las orejas enrojecidas y los labios algo inflamados se relacionan con un temperamento sanguíneo, propenso a la hipertensión y las cefaleas nerviosas, en la mayoría de los casos.
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