El Tai-chi es una disciplina milenaria en donde ciertos movimientos del cuerpo desarrollan toda la energía positiva. • Dominar el pensamiento: para ello, es útil concentrarse intensamente en cierto punto del cuerpo, mejor en el Dan Tian (justo debajo del ombligo), vaciando la mente de todo pensamiento. La concen- tración no debe forzarse; debe ser algo natural, mientras se procura la quietud y la disciplina.
• Concentrarse en la respiración: centrar la atención en la propia respiración, en la elevación y descenso del abdomen, sin dirigir intencionalmente dicho movimiento. De esta manera, uniendo la energía vital con el pensamiento, es posible alcanzar el estado de quietud.
• Contar los ciclos de la respiración: una aspiración y una espiración conforman un ciclo completo de la respiración. Durante este ciclo, uno debe contar silenciosamente hasta que los oídos no oigan, los ojos no vean y la mente no píense nada en absoluto.
• Escuchar la respiración: este método se basa en la concentración de la mente en el Dan Tian. Como consecuencia, la capacidad pulmonar aumenta, se promueve la absorción de oxígeno y la circulación sanguínea, al tiempo que mejoran la digestión y la asimilación por el efecto de masaje de los órganos internos. Todos estos cambios ayudan a fortalecer el organismo y combaten las enfermedades.
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