Las supersticiones son patrimonio de la humanidad y no hay pueblo que se resista, sobre todo si se trata de proteger a los bebés del popular mal de ojo. En Italia, por ejemplo, sostienen que las mamas pueden asegurar la salud de sus hijos mientras los están gestando si no se distraen en la misa, fundamentalmente en el momento de la consagración. Si esta opción no le convence, aquí van otros amuletos antiojeado: Poner en la cunita del bebé uno o dos granos de incienso bendecidos en la misa de Navidad.
Darles de comer antes de la hora del Ángelus, esto es al atardecer.
Bautizando al pequeño dentro de los ocho días posteriores al nacimiento.
Evitar tener en la casa ramos de flores muy grandes después de las doce de la noche.
Un método que parece que no falla es plantar un limonero al mismo tiempo que el recién nacido llega a la casa.
Colocar detrás de la puerta de entrada una bolsita de sal o bien una de arena.
El más conocido, atar una cintita roja en la muñeca del chiauitín.
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