Las posiciones que habitualmente adoptamos al dormir pueden ser interpretadas y nos dan pautas de cómo somos, según los expertos en el tema. Estas son algunas de las más comunes y sus mensajes ocultos.
De espaldas con la cabeza levantada: son personas seguras de sí mismas, generalmente autoritarias, acostumbradas aser el centro de atención.
Posición fetal (de costado, piernas encogidas): cuanto más marcada sea la posición más a la defensiva se coloca la persona. Buscan seguridad en sus vidas y mezclan la fantasía con la realidad muy a menudo.
Con un brazo debajo de la almohada: tienen necesidad constante de afecto, y lo viven como una carga
Dormir boca abajo, con las piernas separadas: son soñadores, impetuosos, tranquilos pero desorganizados.
Si cruza las piernas: les preocupa poco el porvenir, tienen una vida afectiva muy intensa.
Los que flexionan una o ambas piernas hacía arriba, y duermen boca arriba con los brazos a los costados: son confiables, orgullosos y inseguros. Tienen la "conciencia tranquila. Con la cabeza hacia atrás, el cuerpo de costado: son nerviosos, muy afectivos y dinámicos. Tratan muchas veces de abarcar más de lo que pueden. Los que duermen boca arriba, con las manos a los costados del cuerpo y las piernas estiradas: tienen especial serenidad y el cariño de su entorno.
Le aconsejamos tomar como orientación, para usted misma, la posición en que se despierta. Y le damos un dato extra: este análisis es válido, también, para aquellos que duermen la siesta, pero pierde efectividad si se toman tranquilizantes o somníferos.
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