Según las tradiciones antiguas, los pañuelos guardan la esencia personal de su propietario. Por esta causa, han sido utilizados, a menudo, para conjuros de amor.
El pañuelo de la persona amada es un seguro de fidelidad en nuestras manos. Pero debe guardarse en un lugar secreto y llevarlo cuando nos vamos de viaje; al decir de los que saben, es más poderoso si ha recogido lágrimas del hombre que queremos y si, al mejor estilo esotérico, le atamos las cuatro puntas y envolvemos en él tres terrones de azúcar.
Pero también hay un dato en contra de los pañuelos. Jamás debemos regalarlos porque traen peleas. Esto se puede cambiar, si el destinatario nos paga una monedita por él.
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